Sobre mí

Una mujer sostiene un libro abierto mientras lee, con un estante lleno de libros de fondo.

Desde pequeña me han encantado los libros, tanto que a los siete años ya jugaba a ser librera.

Por eso, cuando tuve que elegir carrera en la universidad, no dudé: Estudios Ingleses. Tras un máster en Traducción y varios cursos de corrección, me lancé a emprender para poder vivir de mi verdadera pasión: los libros.

Antes de empezar a trabajar como correctora, estuve varios años en una agencia de traducción. Allí aprendí muchas de las cosas que hoy considero indispensables para corregir: disciplina, organización, compromiso, cuidado por los detalles… Pero, sobre todo, descubrí algo fundamental: trabajar desde la empatía y la importancia de las guías de estilo para cada novela.

Cada manuscrito es un mundo y cada autora puede querer las cosas de una manera distinta, por eso me adapto a las necesidades de cada caso. Considero que una buena corrección es aquella que no se nota: no voy a quitarle tu voz al texto; al contrario, quiero potenciarla.

Además:

  • Leo mucho, lo que permite contar con un criterio lingüístico amplio que aplico en cada corrección.
  • La atención al detalle es primordial. Años gestionando proyectos de traducción me enseñaron que los pequeños errores importan y que respetar la guía de estilo de cada texto es innegociable.
  • Tu voz es intocable. Corrijo para potenciar tu estilo, no para cambiarlo.
  • Entiendo lo que hay detrás de un manuscrito. Corrijo como me gustaría que corrigieran el mío.